Estoy al final de un camino y al comienzo de otro.
Puedo escoger.
Retroceder, para empezar de nuevo, por el primer camino, o seguir, para ver qué hay en este.
Siento que una parte de mí me empuja hacia adelante, pero hay otra que me obliga a esperar y luchar.
Puede que esa sea la clave: luchar.
Sí, siempre habrá paz, ahí, al final del camino, pero antes he de pasar por muchas batallas.
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